Ya es sabida la importancia del autocuidado en el cuidador, y no es para menos, pues tanto a nivel físico como psicológico, desatender esta cuestión puede conllevar problemas de salud para el cuidador, lo que dificultará e, incluso, evitará que podamos seguir cuidando de nuestro familiar.

personas mayores sillas

Observar algunas sugerencias para poder realizar las movilizaciones y transferencias puede reducir los riesgos tanto para la persona cuidada como para el cuidador.

CONSEJOS SOBRE MOVILIZACIONES

Antes de realizar cualquier movimiento, advertir a nuestro familiar de todo cuanto vayamos a hacer para que pueda colaborar con nosotros en la medida de lo posible. Es importante que exista una buena comunicación entre el cuidador y la persona cuidada.

Evitar que el paciente se agarre de nuestro cuello pues podría ocasionarnos una lesión a nosotros, indicarle que es mejor que se agarre alrededor de la espalda.

Mantener nuestro cuerpo en una posición adecuada para no lesionarnos: espalda recta, rodillas flexionadas y contracción abdominal, planta de los pies extendidas para mejorar el equilibro y optimizar la sujeción, el peso del cuerpo se equilibra en los pies, mantener la carga cerca del cuerpo acercándonos en lo posible a la persona a cargar, no hacer rotación de la columna.

En las movilizaciones que se hagan nunca tirar de los brazos ni agarrarle por las axilas pues se puede provocar una lesión en las articulaciones.

Usar los apoyos mecánicos que tengamos a nuestro alcance o hacernos con los que puedan ayudarnos en la medida de lo posible: grúas, tablas…

Mover a la persona a quien cuidamos de forma suave sin movimientos bruscos.

Examinar el estado de la habitación evitando alfombras y cables que puedan causar caídas, retirar mobiliario pequeño o innecesario y asegurarse de que haya buena iluminación.

Es conveniente el uso en el anciano de calzado antideslizante para prevenir caídas.

sillas de ruedas a

Es una buena idea instalar asideros en el baño o en la ducha tanto para minimizar el riesgo de caídas como para facilitar la movilidad de nuestro familiar.

Pedir ayuda siempre que sea necesario.

Cuando el anciano tiene limitada la movilidad es conveniente no sentarle en sillones o sillas muy bajas pues será mucho más difícil poder levantarse.

Fijarnos en que la posición de la persona a quien cuidamos sea la adecuada garantizando la alineación del cuerpo. Para ello podemos ayudarnos de cojines y/o almohadas, cuñas o los elementos necesarios para asegurar su comodidad y seguridad. Atender a las zonas más sensibles o de mayor presión para prevenir úlceras y escaras.

En personas mayores encamadas es aconsejable realizar cambios de postura cada 2 o 3 horas, nunca se deben superar las 4 horas en ancianos ni 1 hora en pacientes sentados.

 

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Sentar a la persona en el borde de la cama

  • Debemos confirmar que las ruedas están bloqueadas y la cama no se va a mover.
  • Pasamos nuestro brazo rodeando los hombros del paciente y el otro en la cadera más lejana del enfermo.
  • Con esta mano nos ayudamos para hacer girar la cadera y las piernas y que cuelguen del borde de la cama. Mientras con el otro brazo ayudamos a levantar el tronco. Este movimiento debe hacerse al tiempo.

Pasar al familiar de la cama a la silla de ruedas

  • El primer paso es frenar la silla de ruedas para que no se mueva y levantar, incluso quitar, los reposapiés.
  • La silla debe estar colocada junto a la cama y paralela a la misma.
  • Indicar a la persona que se siente en el borde de la cama o ayudarla a sentarse tal y como ya he comentado, darle un tiempo al paciente en esta postura para que no se maree y, cuando ya sabemos que está bien, ayudarle a ponerse las zapatillas bien calzadas.
  • Flexionamos las piernas y bloqueamos la suya con nuestra pierna y pie.
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  • Pedir al paciente que ponga sus manos sobre sus hombros mientras le sujeta rodeando su cuerpo con los brazos y agarrándolo firmemente por la cintura.
  • Hacerlo pivotar sobre el pie que tenemos fijado y sentarlo utilizando el contrapeso de nuestro cuerpo, si no queda bien sentado corregimos su posición.
  • Hacerlo girar sobre el pie que hemos fijado y, una vez colocado frente a la silla, sentarlo al tiempo que flexionamos las rodillas para que el paciente pueda bajar y sentarse.
  • En caso de que no haya quedado en la postura correcta, corregir la posición.

Sentar a la persona de una silla a la silla de ruedas o viceversa

  • Colocar las dos sillas perpendicularmente entre ellas y lo más cerca posible una de la otra.
  • Frenar la silla de ruedas para evitar que se mueva.
  • Quitar los reposapiés y el reposabrazos más próximo a la silla.
  • Situarse frente a la persona con la espalda recta y las rodillas flexionadas.
  • Colocar la rodilla que está más alejada del sillón entre las piernas del paciente y dejar el otro pie más atrasado. Flexionar las rodillas, apretando abdominales y glúteos.
  • Pedir al paciente que nos abrace por la espalda mientras con nuestros brazos lo abrazamos por las escápulas o la cintura. Si no puede mover los brazos lo adecuado es bloquearlos encima del tórax.
  • Nos inclinamos hacia atrás para levantar a la persona de la silla y una vez levantado ligeramente hacer un giro sobre los pies para llevarla a la silla de destino y flexionamos las rodillas cargando el peso a la pierna que habíamos adelantado.
  • Asegurarse de que la persona queda bien sentada, con la espalda recta bien apoyada en el respaldo, las nalgas atrás y los pies bien apoyados en el suelo o bien sobre los reposapiés de la silla de ruedas.

Cómo sentar a la persona de la silla de ruedas al wc

  • Situar la silla frente al inodoro y frenarla.
  • Retirar el apoyabrazos más cercano al wc y retirar los reposapiés.
  • Situarnos frente a la persona, recordar mantener la espalda recta y las piernas flexionadas.
  • Procedemos del mismo modo que al transferir de silla a silla, pero una vez levantadas las nalgas del paciente le despojamos de la ropa de cintura para abajo, bien subiendo la falda para bajar la ropa interior o desabrochando el pantalón.
  • Giramos sobre los pies para colocar a la persona en el asiento del wc vigilando que quede bien sentada.

Cómo ayudar al anciano a enderezarse cuando está sentado en una silla de ruedas

Una de las consecuencias de no haber elegido bien la silla de ruedas adaptándola a las medidas y necesidades del usuario es que se resbalará más a menudo de la silla manteniendo malas posiciones.

Si el paciente es capaz de levantar las nalgas ayudándose de sus brazos:

  • Póngase detrás de la silla y sitúe sus manos a la altura de la pelvis desde atrás y pida a la persona cuidada que incline el tronco y levante ligeramente las nalgas.
  • Cuando el paciente levante el tronco empújelo hacia atrás.
  • También se puede realizar este cambio colocándose delante de la silla y empuje al paciente de las rodillas.

Si el usuario no puede levantar las nalgas de ningún modo:

  • Colóquese detrás de la silla y pida al paciente que cruce los brazos en su abdomen. Ponga sus manos bajo las axilas y por encima de los brazos de su familiar.
  • Ponga una pierna más atrás para poder repartir la carga del peso. Incline su tronco hacia delante y realice un movimiento de tirón hacia arriba y hacia atrás.

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Subir la acera con silla de ruedas

  • Inclinar la silla y empujar con un pie una de las barras de apoyo.
  • Impulsar la silla hasta el borde de la acera y bajar sobre las dos ruedas grandes apoyando las ruedas pequeñas una vez que hayamos subido el escalón.
  • Inclinar hacia atrás la silla y bajar el peldaño perpendicular a él.

Bajar o subir pocos escalones con silla de ruedas

  • Inclinar la silla hacia atrás levantando las ruedas delanteras más pequeñas deslizando sobre el borde del escalón las más grandes.
  • Bajar con suavidad los escalones empleando nuestro cuerpo como contrapeso.
  • Nunca arriesgar la seguridad del anciano ni la suya propia si no está seguro de tener suficientes fuerzas para realizar el movimiento.
  • Cuando lo que vamos a subir son varias escaleras es conveniente buscar ayuda para realizar el proceso entre dos personas.

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