sillas ruedas personas mayores

Se ha demostrado que la utilización de la silla de ruedas puede producir efectos adversos a la persona que lo usa. Por esta razón como producto de apoyo la silla de ruedas debe compensar las limitaciones a la movilidad que se posean sin producir dolor o malestar.

 

Entre las principales causas para tener que usar una silla de ruedas para personas mayores se encuentran:

  • Parálisis total o parcial.
  • Enfermedades degenerativas.
  • Demencia, Depresión, Alzheimer…
  • Pie diabético.
  • Problemas de presión que imposibilitan la presión en pies.
  • Intervenciones quirúrgicas.
  • Caídas de la persona mayor, lesiones o patologías del aparato locomotor.

Afortunadamente existen formas para cuidar a nuestro padre, madre o familiar en silla de ruedas para que no corra riesgos, tanto si es un percance temporal como si es una estancia a largo plazo.

 

Por lo tanto, hay que saber que mantenerse en una silla de ruedas por tiempo prolongado puede llegar a ser incómodo, tanto si se puede autopropulsar la silla como si se necesita ayuda. Por consiguiente, es necesario contemplar algunos aspectos para lograr sillas cómodas o al menos alcanzar la mayor comodidad posible.

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LA SILLA DE RUEDAS

Conviene averiguar los tipos de sillas según lo que precisemos, ya que las necesidades de nuestro familiar o persona a nuestro cuidado puede ser muy distintas. No es lo mismo una silla de ruedas manual autopropulsada que una silla de ruedas eléctrica, ni tampoco dentro de la misma silla, tiene el usuario las mismas demandas pues no la usa igual una persona joven que un anciano, ni un anciano que tenga cierta movilidad a otro que no tenga ninguna.

Son puntos a tener en cuenta: Aprender bien cómo funciona la silla de ruedas, leerse los manuales, conocer unas nociones generales en cuanto a mantenimiento e intentar adaptar nuestro hogar lo mejor posible a las dimensiones de la silla de ruedas para facilitar su uso.

Medidas silla de ruedas: ¡Asegúrate de tomarlas bien!

Es conveniente atender a las recomendaciones que he ido dando sobre la elección de la silla de ruedas. Ya sabes que una silla equivocada puede causar dolores e incluso patologías añadidas.

 

LA SECCIÓN DONDE HABLO DE LA ELECCIÓN DE LA SILLA DE RUEDAS PUEDES CONSULTARLA AQUÍ:

Recuerdo aquí algunas de las recomendaciones sobre el tema:

Medidas y peso del usuario. Tener en cuenta las medidas y el peso de la persona que va a usar la silla para que, además de caber en ella, se eviten roces a toda costa. El peso es también muy importante porque es posible que la silla no pueda soportarlo.

Comprobar las medidas, como el ancho silla de ruedas para que pueda caber por cualquier puerta o ascensor.

Elegir el tipo de silla en función del uso que se le vaya a dar y del usuario que la vaya a utilizar.

Tener muy en cuenta el alto del respaldo, de los reposabrazos, reposapiés y el alto de la silla para garantizar buenos apoyos para los pies y piernas. Un buen apoyo de los pies facilita  la circulación y una buena postura.

El uso de cojines además de asegurar la comodidad del usuario evitan que se formen escaras.

Es importante que la silla sea plegable para poderla transportar y guardar con facilidad y que sea lo más ligera posible también nos facilitará esta tarea.

Consecuencias de no elegir una silla con las medidas adecuadas. ¿Por qué soy tan pesada con las medidas?

Según un estudio en diversas residencias geriátricas con usuarios de sillas de ruedas, con una utilización de la misma por tiempo igual o mayor a 40 horas semanales y con edades comprendidas entre los 60 a 92 años, el 86,6% de los participantes afirmaba percibir efectos físico adversos al usar la silla de ruedas. De estos, el 69% mostraba dificultades en la realización de su actividad a causa de esos efectos físicos adversos, principalmente en actividades básicas diarias (88,9%) y en su ocio (55%).

 

La dificultad más percibida fue el dolor (61,5%). El punto más frecuente de esta molestia se encontraba en los glúteos. Ya que es la zona donde recae más presión cuando el asiento es duro o se permanece sentado por largo tiempo sin un cambio de postura cada 2 o 3 horas. Debido a la presión en las protuberancias isquiáticas, se estimulan los nervios provocando la aparición del dolor. Efecto que se acentúa si la persona es particularmente delgada.

pelvis
Fotografía Pelvis. Fuente: Wikipedia

Otras tres localizaciones, sobre las que se experimentan los efectos adversos son la espalda (46,1%), los miembros inferiores (38%) y cintura pélvica (30,7%).

 

 

Del total de las sillas valoradas, la mayoría no estaban adaptadas a las medidas de la persona. Lo cual es fundamental como ya he explicado, lo mismo que elegir una silla de ruedas con las características y complementos adecuados para no generar malas posturas y/o molestias.

 

Parece que, el bajo poder adquisitivo es el factor que conlleva a una mala elección en cuanto a silla de ruedas pero, a veces, también es que no somos conscientes de lo importante que puede llegar a ser no ahorrar en este gasto en concreto para una mejor salud del usuario. Es más, el hecho de no estar debidamente informado/a sobre qué cuestiones son fundamentales a la hora de comprar una silla de ruedas nos puede llevar a hacer una mala elección.

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¿Qué conseguimos mejorando la postura?

Conseguir una buena postura sentado promueve un rendimiento total del campo visual además de tolerar mejor la propia silla.

Lograr una buena posición sentado ayuda a la condición física:

  • Evita úlceras.
  • Estimula el sistema circulatorio y nervioso.
  • Evita contracturas.
  • Mejora la respiración y la digestión.
  • Evita cansancio y dolores de espalda.

En cuanto al factor psicosocial:

  • Mejora poder hacer las actividades del día a día.
  • Mejora el contacto visual y por tanto social.
  • Favorece la independencia.

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7 Consejos para Personas Mayores que usan Silla de Ruedas

Los factores que afectan a las personas que usan silla de ruedas son:

 

El uso continuado de la silla de ruedas termina afectando al usuario en el tono, la espasticidad, en la conciencia cognitiva-perceptiva y en los reflejos primitivos.

Ropa

Además de la elección de la silla, se debe utilizar ropa adecuada. Recuerdo una blusa de mi madre con una fila de botones, que sudábamos ambas como en una sauna para poder ponérsela y quitársela. Nada de muchos botones ni cierres complicados que además de dificultar la tarea de vestir o desvestir pueden llegar a causar daño o escaras, pues la piel de las personas mayores es muy delicada. Mejor usar tejidos suaves y cierres fáciles de usar.

Información sobre el estado del paciente

Es esencial conocer de primera mano las necesidades del familiar a quién cuidamos. A menudo damos por sentado el poder movernos sin comprender en profundidad las limitaciones que conlleva permanecer en una silla de ruedas. A veces movilizar a una persona cuando no está preparada, no hablar con ella antes sobre cómo la moveremos, o ignorar qué necesita la persona en ese preciso instante nos puede llevar a hacer que se sienta como poco incómoda.

 

Para ello, el mejor modo de conocer a fondo qué necesita cada persona es escucharla. No temer preguntar directamente qué necesita, preguntarle qué quiere hacer o cómo quiere que le ayudemos. En caso de que no comprendamos su situación médica siempre podemos acudir al personal sanitario que lo esté atendiendo para informarnos a fondo de su estado.

Disponibilidad total

En el momento en que nuestro familiar de avanzada edad necesite usar una silla de ruedas es más que posible que precise auxilio en todo momento. Ya sea para ayudar a sentarse en la propia silla de ruedas, acudir al baño, vestirse, en fin, todas las actividades que realizamos día a día y que pueden hacerles depender de nosotros todo el tiempo.

Paciencia y Empatía

Cuando mi madre tuvo el accidente los primeros días, hay que reconocer que no estaba de muy buen talante.

 

La frustración que le provocaba no poder valerse por sí misma le causaba grandes cambios de humor y la mamá adorable y encantadora que siempre había estado ahí, pareció esfumarse al llegar la silla de ruedas.

 

Escucharla, tratar de comprender por lo que ella estaba pasando y grandes dosis de empatía me ayudaron mucho y estoy segura de que a ella también.

Cuidados del cuidador

 A menudo el dicho: “¿Y quién cuida al cuidador?” no deja de ser una frase manida y poco atendida. Pero tomarse descansos, pedir ayuda, dormir bien, hacer ejercicio, salir de casa, mantener las aficiones, optimizar el tiempo, promover un buen discurso interno, son algunas medidas que debemos considerar.

 

A mí me dio buenos resultados poder hablar con la asistente social quién me guió para conseguir la ayuda que necesitaba y poder superar las circunstancias que se me presentaron, desde cómo conseguir el servicio de ayuda a domicilio, o ayudarme a conseguir ayuda psicológica o, incluso, facilitarme algunas nociones sobre autocuidado.

ancianos sol

Exposición al sol

Las personas que utilizan silla de ruedas corren ciertos riesgos al aire libre, al exponerse al sol. Por un lado corren los riesgos típicos de una exposición solar que debe prevenirse con crema solar tanto en el rostro, el cuello y brazos o aquellas zonas que tenga sin cubrir.

 

Es necesario proteger bien sus piernas, aplicando crema solar con frecuencia o tapándolas con una toalla fina en verano o mantita cuando haga más fresco. Por otro lado, los materiales de la propia silla, por ejemplo en una silla de ruedas de aluminio, sus materiales son metálicos y podrían calentarse demasiado llegando  a causar una quemadura.

 

Tampoco debemos olvidarnos de nuestro familiar al sol, porque aunque nos parezca insólito es algo que puede pasar. El truco que yo empleaba era ponerme alarmas, bien con un reloj de cocina o en el móvil.

Seguridad

No está de más adquirir ciertas nociones sobre higiene postural para prevenir que nos lesionemos. Al ayudar a nuestro familiar al levantarse, acostarse, al transferirlo a la silla de ruedas, corremos riesgos innecesarios, especialmente con nuestra espalda, que debemos prevenir con posturas adecuadas al realizar estas actividades.

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